Tristes hombres de raros colores,
bajo suaves y calidos soles
noche tras noche
los cubre el reproche
de la tierra encantada,
tan soñada y lejana.
Se encienden los vapores,
se intensifican los olores,
y debajo de la cubierta
dos pares de ojos alertas.
Elegiste fusiles o metrallas,
cuchillos o escopetas.
Con sangre en tus manos
despediste a tus hermanos.
Bellos hombres con raro pasado,
navegan juntos por el océano salado.
Al llegar a tierra extranjera
nadie mas que la explotación espera,
dulce tierra tan soñada y lejana,
de tus soles ya no hay nada.
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2 comentarios:
Aparecí por aquí por casualidad, y me colgué a leer.
Muy bueno Mayra!
Me gusta mucho el tempo de la rima... o sea, lo que quiero decir es que no se pierde en ningún momento. Felicitaciones doña, nos estamos viendo.
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