domingo, 11 de noviembre de 2007

Inmigración

Tristes hombres de raros colores,
bajo suaves y calidos soles
noche tras noche
los cubre el reproche
de la tierra encantada,
tan soñada y lejana.
Se encienden los vapores,
se intensifican los olores,
y debajo de la cubierta
dos pares de ojos alertas.

Elegiste fusiles o metrallas,
cuchillos o escopetas.
Con sangre en tus manos
despediste a tus hermanos.
Bellos hombres con raro pasado,
navegan juntos por el océano salado.
Al llegar a tierra extranjera
nadie mas que la explotación espera,
dulce tierra tan soñada y lejana,
de tus soles ya no hay nada.

sweets idas con vueltas

Sin muertes hay mentiras
sabroso alcohol con cocaina,
tableta de alplax con anis
y otro paseo por el argerich.

Te dejo caer en tu delirio
sé que te detedrás, te daras hastio.

Con motivos no hay mentiras
te veo vomitar entre comidas,
quemar tus brazos con cigarrillos
y hundir despacio varios cuchillos.

Haces del dolor humano algo agradable,
lo haces sin buscar el final inevitable.

Silencio, agonia y decadencia
te dan ambulancia bajo receta
autocompasión desesperada,
con olor a dulce marihuana.

Lloras, gritas, pero con tu ultima lagrima
sonreis, ¡que verguenza darte lastima!